Capitulo 40. El Mundo Exterior Golpea a la Puerta
El silencio tenso que siguió a la ofensiva de Isabela no duró mucho. Fue reemplazado por el rugido del imperio de Alessandro exigiendo la atención de su rey ausente. El coste de su retiro autoimpuesto, de su obsesiva protección de Isabela, finalmente estaba pasando factura.
Isabela, desde su terminal, lo escuchaba. Lo escuchaba pasearse por la sala de control como un león enjaulado, su voz un gruñido bajo y furioso al otro lado de una llamada encriptada.
—No me importa lo que diga el consejo, R