La orquesta comenzó a tocar una pieza de cuerdas, un vals lento y melancólico que resonaba contra las paredes de mármol. El salón principal de la finca se convirtió en un torbellino de sedas y perfumes. Elena sintió que el aire se volvía más escaso.
—¿Escuchas eso, primo? —la voz de Luca volvió a aparecer, como un zumbido persistente—. Es la canción favorita de tu madre. Sería un insulto a la memoria de la familia que el gran Dante Moretti no abriera la pista con su hermosa... doctora.
Dante se