La luna se alzaba como un ojo vigilante sobre el territorio Blackthorn. No era una luna cualquiera; su brillo rojizo teñía el bosque de sombras carmesí, convirtiendo cada árbol en una silueta amenazante. Brianna observaba desde la ventana de su habitación, sintiendo un extraño hormigueo bajo la piel.
Tres golpes secos en la puerta interrumpieron su contemplación.
—No salgas esta noche —la voz de Damien resonó desde el pasillo, sin molestarse en entrar—. Bajo ninguna circunstancia.
Brianna se ac