C54. Eres un asco de hombre.
Alicia Estrada
El despertador sonó a las cinco de la mañana, un grito estridente en la oscuridad del pequeño apartamento que tenía arrendado. Me levanté con el cuerpo pesado, sintiendo todavía el eco de la voz de Florella Ferrari en mis oídos. "El pecado de la distracción se paga caro". Sacudí la cabeza, besé la frente de una Anabella profundamente dormida que se quedaría con mi amiga Mara y salí hacia el muelle de Palermo.
El aire del puerto era salino y húmedo. Allí, junto a un coche negro de