C41. La felicidad es un estado de vulnerabilidad.
Giovanni Ferrari
La noche en alta mar tenía una cualidad sagrada que ninguna catedral de la Toscana podría igualar. Estábamos anclados en una cala virgen, lejos de las luces de la costa, donde el cielo se fundía con el agua en un abrazo de azabache y diamantes.
El suave balanceo del yate era el pulso de un mundo que, por primera vez en mi vida, no intentaba matarme.
Me serví una copa de agua con gas, dejando el whisky de lado; no necesitaba anestesia para este momento. Quería estar sobrio, que