C42. Escapando de las maldiciones.
Giovanni Ferrari
Cerré la puerta del puente de mando con una suavidad que me dolió en los huesos. El eco de aquella música, ese piano decadente de "Il Tramonto", seguía martilleando en mis oídos como si alguien estuviera clavando agujas en mis sienes. No era solo una amenaza; era una profanación.
Tenía la sensación de que alguien había entrado en mi sistema, convirtiendo mi fortaleza en una vitrina de cristal y, lo peor de todo, alguien sabía exactamente dónde golpear para hacerme sangrar sin