C94. El peso de la conciencia.
Giovanni Ferrari
La villa Ferrari continuaba sumergida en ese silencio pesado que deja la muerte cuando los visitantes finalmente se marchan. Habían pasado apenas unas horas desde que regresamos del cementerio. Sebastián se había encerrado en su habitación a descansar, tal como le pedí, extenuado por la guardia que hizo frente a la fosa.
Me encontraba solo en el gran salón de mármol, sirviéndome un trago de whisky para intentar quemar el frío que llevaba metido en el pecho, cuando el sonido me