Epílogo. El inicio de la cuenta regresiva.
Tres años después.
Giovanni Ferrari
Tres años. Treinta y seis meses en los que la villa Ferrari volvió a funcionar con la precisión de un reloj suizo. Sebastián había cumplido cada una de sus promesas. A sus diecisiete años, ya manejaba los manifiestos de la aduana y los reportes de nuestras fábricas de coches con la misma frialdad que yo.
Se había convertido en un Ferrari completo: implacable, silencioso y dedicado por entero a la diversidad de empresas de la familia. Se movía con la segurida