C17. El peso del vacío
Giovanni Ferrari
El motor de mi auto rugió frente a la villa antes del amanecer. No subí a despedirme. No quería ver su rostro de mártir ni escuchar una bendición que no sentía. Le dejé una nota corta sobre la mesa del vestíbulo: "Me voy a Milán. Tres días. Decide quién eres antes de que regrese".
Conducir por la carretera hacia el norte me dio una libertad que no sentía desde hace meses. El aire de Roma se había vuelto pesado, lleno de culpa y rezos. Necesitaba el frío de Milán para pensar. Pe