C18. No te escondas.
Giovanni Ferrari.
El beso se alargó hasta que me quemaron los pulmones. Sentí el corazón de Francesca desbocado contra mi pecho. Era un tambor de guerra rindiéndose, un sonido que llevaba meses esperando escuchar.
Me separé apenas unos centímetros. Solo lo necesario para buscar sus ojos. Siempre esquivos. Siempre asustados. Pero esta vez no. Esta vez, sus ojos negros me sostuvieron la mirada sin parpadear.
—Francesca —murmuré. Su nombre me supo a plegaria en la boca.
Ella bajó la vista. Un viej