Capítulo 89. Juego de inteligencia.
El jet privado de los Cross volaba sobre el océano. El silencio en la cabina principal era absoluto. Pesado. Asfixiante.
Olivia estaba sentada en el sofá de cuero blanco. Tenía las rodillas pegadas al pecho. Miraba el vendaje negro en su mano derecha. La sangre seca manchaba la tela. No parpadeaba. Su mente repetía la imagen del auto vacío en la autopista una y otra vez.
La puerta de la cabina se abrió. García entró. Su rostro era una máscara de piedra. Llevaba la tableta electrónica apagada en