Capítulo 49. Resentimiento.
Liam levantó la vista de golpe. Sus ojos se clavaron en el teléfono. Sus nudillos se pusieron blancos sobre el cristal.
—Lidia, basta... —suplicó Olivia. Una lágrima se le escapó y le rodó por la mejilla.
—Andrés se va a casar conmigo hoy —continuó Lidia, clavando la estocada final, disfrutando de su nueva posición de poder—. Voy a ser la señora Alcázar. Voy a tener joyas, sirvientas y cuentas de banco. Tú vas a seguir limpiando mesas o siendo la amante escondida de Cross, hasta que se aburra,