Capítulo 48. El resentimiento de Lidia.
Las puertas del ascensor privado se abrieron de golpe.
Liam salió al pasillo del último piso de la Torre Cross. Caminaba a zancadas largas. Olivia tuvo que trotar para no quedarse atrás.
Entraron a una sala inmensa. Paredes de cristal. Docenas de pantallas encendidas. Diez hombres tecleaban en silencio.
—¡García! —gritó Liam—. Quiero la línea segura. Ahora.
El jefe de seguridad se levantó de su silla.
—Señor, estamos triangulando la señal del penthouse de Alcázar. Bloqueó su celular, pero inter