Capítulo 50. No la volveremos a ver.
Se detuvo a escasa distancia de ellos, con la barbilla en alto.
Liam no retrocedió. Dio un paso lateral y se interpuso entre Margareth y Olivia. La cubrió por completo con su cuerpo. Era un muro de metro noventa.
—Cuida tus palabras en mi oficina, Margareth —gruñó Liam. Su voz era hielo puro.
Margareth soltó una carcajada seca. Cruzó los brazos sobre su traje blanco impecable. De la mujer sumisa que había ido a comer con su abuela no quedaba nada, lo que hacía evidente que en ese momento estuvo