Capítulo 21. Fingida seducción.
Mariana no retrocedió. Su espalda chocó contra la madera rugosa de la pared.
No tenía salida física. La figura inmensa de Víctor bloqueaba todo el espacio.
El calor del cuerpo de él le quemaba la piel a través de la ropa. La atracción era innegable. Un pulso eléctrico y real le bajó por la columna vertebral. Su cuerpo reaccionaba a la violencia y al poder del ruso. Lo deseaba. El instinto básico y salvaje la empujaba a entregarse.
Pero Mariana era una mujer de números. De probabilidades. De tác