La claridad inundaba la habitación, devolviéndome a la conciencia.
La claridad inundaba la habitación, devolviéndome a la conciencia. Al abrir los ojos, me encontré con la figura de Dante sentado al borde de la cama. Una sensación de aprensión flotó en el aire cuando él negó con la cabeza, indicando que algo estaba mal.
"¿Puedes contarme qué está pasando?" pregunté, mi voz susurrando preocupación.
Dante suspiró antes de hablar. "Ya no podemos seguir así."
"Así como..." pregunté, tratando de descifrar la expresión seria en su rostro.
La mirada de Dante encontró