La cena de esa noche estuvo acompañada de risas y conversaciones ligeras. Michele y yo compartimos historias animadas, disfrutando de la compañía mutua, mientras Dante observaba cada movimiento, incapaz de ocultar la envidia que emanaba de él.
Después del último sorbo de vino, llevé a Michele hacia la salida de la mansión. Él, con una sonrisa encantadora, expresó su gratitud. "Catarina, estoy realmente feliz de que me hayas invitado a quedarme más tiempo. Tu compañía es muy agradable."
Sonreí e