La cena esa noche fue un asunto tenso y formal, como si todos intentaran fingir que el incidente del salón de baile nunca había ocurrido. Clara había considerado seriamente excusarse, alegar una jaqueca o cualquier dolencia conveniente que le permitiera refugiarse en su habitación. Pero Lady Mercy había enviado un mensaje claro a través de una de las criadas: su presencia era "requerida".
Así que allí estaba, sentada en su lugar habitual junto a Sophia, con el estómago hecho un nudo y cada nervi