El silencio de la biblioteca de los Delacroix era casi tangible. Clara pasaba sus dedos por los lomos de cuero de los libros mientras la luz del atardecer se filtraba por los ventanales, creando patrones dorados sobre el suelo de madera pulida. Había encontrado refugio en este santuario de conocimiento durante las últimas semanas, especialmente cuando la tensión en la mansión se volvía insoportable.
Hoy, sin embargo, no buscaba literatura. Sus manos se deslizaron hacia el escritorio donde Lord D