Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa habitación olía a desinfectante y muerte inminente.
Adrian estaba esposado a la barra lateral de la cama donde yacía James, su hermano menor, rodeado de máquinas que respiraban por él, que hacían latir su corazón, que mantenían viva una cáscara vacía de lo que alguna vez fue un hombre.







