MAX
—Tus compromisos no me importan un carajo. A partir de hoy, estás bajo mi control absoluto —le sentencio, clavándole los ojos con una fijeza asesina—. No vas a volver a tu nido de ratas. Te voy a dar un departamento de lujo en una de mis zonas privadas. Estarás encerrado ahí. No vas a salir por esa puerta en las próximas dos semanas.
Adel abre los ojos de par en par, la indignación empezando a superar su miedo.
—¿Me vas a encerrar? ¡No puedes hacerme eso! No soy tu prisionero...
—Vas a ser