VICTORIA
Ella me miró, con los ojos anegados, totalmente descolocada.
—Pensé que me ibas a rechazar —susurró, con la voz entrecortada—. Pensé que sentirías asco.
—Jamás —sentencié, tajante—. Podemos ser hermanas, podemos estar rotas, podemos tener un pasado oscuro, pero si nos amamos, lo demás es ruido. Ahora, guarda el miedo en un cajón. Tenemos a Enzo que rescatar y un hombre al que cazar. Limpiate la cara. No quiero ver una lágrima más.
Valentina me miró como si no pudiera creer mis palabras