ACUERDOS FAMILIARES.
MAX.
Estoy en nuestra habitación, ajustándome el gemelo izquierdo frente al espejo. Hoy es el día. Victoria está en el baño terminando de arreglarse. El silencio de la casa me resulta inusual, pero necesario.
Tania entra sin avisar. Se detiene a mis espaldas, observando mi reflejo.
—¿Estás seguro de lo que vas a hacer con tus primos y el abogado? —pregunta directamente.
Me giro para encararla.
—Es lo que tú y Victoria me pidieron. Y, siendo sincero, es lo que yo también quiero.
Tania asiente, c