ACUERDOS FAMILIARES. 2
MAX
—El testamento nunca fue un manual de instrucciones para heredar —explica el abogado, con una calma que nos hace sentir pequeños—. Era una prueba. El abuelo conocía perfectamente la ambición de cada uno de ustedes. Sabía que se odiaban y que se matarían por el dinero. Las cláusulas del matrimonio y el hijo no eran requisitos para ser "digno" del patrimonio, eran filtros de carácter.
Alaska se endereza, con el rostro pálido. Maksim aprieta tanto los puños que sus nudillos se vuelven blancos.