El pequeño hospital del pueblo estaba lleno de una expectación silenciosa. La noche había caído, y la calma de las calles contrastaba con el bullicio controlado en el interior del quirófano. Luca caminaba de un lado a otro por el pasillo, pasando las manos por su cabello y lanzando miradas ansiosas hacia la puerta cerrada. Aunque había enfrentado batallas y sobrevivido a los peores enemigos, nunca antes había sentido un miedo tan visceral como ahora.
De repente, el sonido de un llanto de recién