50. Suave y adictiva
Garrett observó en silencio a Livia, sumida en sus pensamientos, no se dio cuenta de que Aiden y Zaria los habían dejado solos.
—Liv —la llamó en tono bajo, tocó su mano y la movió.
Ella lo miró sin decir nada. Tenía las palabras atrapadas en su garganta, el pecho se le oprimía por la emoción o tal vez por los nervios.
Garrett le sonrió.
—¿Te llevo a casa? —le preguntó. Garrett no sabía qué terreno pisaba con Livia. Todo estaba ocurriendo demasiado rápido.
Eran tantas cosas