41. Fue mi culpa
Livia agradeció no encontrarse a nadie en su camino. Se encerró en su habitación y no salió de allí en todo el día. Llamó a Anthony para darle instrucciones y por suerte, tampoco tuvo que darle ninguna explicación.
Su tío se mostró comprensivo, incluso le dijo que se tomara los días que necesitaba, que la mantendría al día con los asuntos de la compañía. Livia confiaba en que no la defraudaría. Sería demasiado terrible estar rodeada de tanta gente mala. Alguien, aunque solo una