42. Estoy aquí para ti
Livia se dejó llevar por un momento de debilidad o tal vez por la necesidad de no sentirse sola ante el peligro inminente en el que estaba. Si ese hombre hubiera conseguido lo que quería de ella, quizá a estas alturas ya estaría muerta. El pensamiento la hizo temblar.
—Estaré contigo, Livia —susurró Garrett de nuevo, sintiendo como ella se estremecía entre sus brazos y sabía que no era por su cercanía, sino por miedo.
Él odiaba no poder hacer nada más que esto. Sin emb