42. Déjame hacerlo
42. Déjame hacerlo
Los primeros rayos del sol se filtraron por las pesadas cortinas de la habitación de Knox en San Antonio. Abrió los ojos parpadeando un par de veces. Estiró la mano, buscando a Nova a su lado, esperando en vano que la puerta se abriera y Nikki entrara corriendo y se lanzara a sus brazos.
Se cubrió los ojos con el dorso de la mano, rogando al cielo que lo vivido durante los últimos días no fuera solo un bonito sueño. Estiró la mano y tomó su celular. Revisó las llamadas y al v