43. Un monstruo sin alma
43. Un monstruo sin alma
Un silencio sepulcral le siguió a las palabras de Knox. Aiden lo miró y parpadeó varias veces sin poder creer lo que había escuchado.
—¿Nova y Nikki? —preguntó casi en un hilo de voz. La garganta de Aiden de repente se sintió seca.
Knox asintió.
—Creo que será mejor que me lleve a los niños —intervino Zaria—. Tomando a Luke entre sus brazos y la mano de Leila.
La pequeña protestó un poco al ser separada de su hermano, pero bastó una mirada seria de Zaria para tranquiliz