12. El reemplazo
12. El reemplazo
Knox miró a Axel como si le hubieran salido dos cabezas. Abrió y cerró la boca sin pronunciar palabra. ¿De qué diablos estaba hablando? Él sabía lo que había hecho, entonces, ¿por qué le salía con esto? Con frustración, se alborotó los cabellos mientras negaba.
—No, eso no es verdad —dijo.
—¿Te suena el nombre de Nova Lexington?
El color huyó del rostro de Knox. Los latidos de su corazón se aceleraron, como si una banda de caballos salvajes corriera dentro de su pecho.
—No sé q