**AMARA**
La frialdad del cristal blindado a mi espalda contrastaba de forma salvaje con el calor abrasador que salía del cuerpo de Magnus. El gigante me tenía acorralada, sujetando mis caderas con esa ruda opresión que me dejaba sin aliento, reclamándome con una urgencia carnal que hacía retumbar el piso más alto del rascacielos. Me aferré a sus hombros de granito, clavando mis uñas en la tela costosa de su saco de sastre, regalándome por completo a su abrazo posesivo.
—Dime que eres mío, magn