**AMARA**
El gigante vestía un traje de sastre impecable, con la camisa oscura abierta en el cuello y esa postura tosca que convertía cualquier reunión corporativa en un interrogatorio de guerra. Yo estaba a su derecha, luciendo un traje de dos piezas blanco marfil que contrastaba de forma letal con su sombra. Tenía las piernas cruzadas con una parsimonia felina, jugando con la pluma de oro con una picardía desquiciada que le carcomía los nervios a los presentes.
—El contrato de fusión total es