Mundo ficciónIniciar sesiónMariano sostuvo la mirada de Leonardo con calma, aunque por dentro la sangre le ardía. El fuego de la chimenea se reflejaba en los ojos de su hermano, dándole esa dureza que siempre lo había caracterizado. Hablaron un rato más, frases cuidadosas, pruebas disfrazadas de cortesía. Cada palabra era un duelo silencioso.
Finalmente, Leonardo se levantó. - "Será mejor que descanses, mañana podremos hablar más", dijo Leonardo, con su habitual tono






