Mundo ficciónIniciar sesiónCon la respiración agitada y la mano temblorosa, Caroline se quedó mirando a Leonardo, se negaba a dejarse vencer, sabía que estaba atrapada, pero se negaba a verse débil ante el hombre que la había hecho una prisionera en una jaula bonita y axfiante.
Leonardo la observaba desde la distancia de la sala, los ojos llenos de ira y los labios apretados. Ni un músculo se relajaba. Sus empleados y guardias permanecían alrededor, quietos y tensos. Leonardo no había dicho nada, pero el silencio era suficiente, Caroline comprendió que no habría perdón, ni olvido. - "Llévensela a la suite de invitados", ordenó Leonardo con voz cortante. "Y que no intente nada estúpido". Dos hombres fuertes se adelantaron. Caroline sintió el control que ejercían sobre ella, su fuerza, su imposibilidad de resistirse. Así que, no le quedó más remedio que caminar a la habitación que Leonardo había escogido para que le quede claro que él






