Aunque aún no había abierto sus ojos, podía sentir mucha luz, dónde quiera que estuviera.
Pero no quería abrir sus ojos, estaba aterrada de quién podía estar ahí.
Cuando pudo decidió ser valiente y abriría sus ojos, se encontró en una gran habitación, hermosa y con grandes ventanales, con su mirada recorrió el lugar y luego se miró así misma, llevaba puesta una pijama de seda, ya no se encontraba atada, en sus muñecas tenía vendas, sin poder evitarlo los recuerdos la invadieron al igual que e