Tres meses habían pasado desde que Avery se dio cuenta que tenía una familia, una familia de verdad, algo que toda su vida había anhelado, Maggie nunca fue alguien cariñosa o que le diera amor, y a sus padres nunca los pudo tener.
Ella iba dos veces por semana con su Psiquiatra, y aunque había avanzado algo, aún no había conocido a nadie más de su familia, solo su tío y su primo la visitaban, este último se había hecho muy unido a ella, a menudo la invitaba a salir, la hacía reír y olvidar por