Casi un mes había pasado desde la sorpresa de Charles a Avery, todo entre ellos estaba marchando muy bien, el amor entre ellos estaba creciendo cada día, aunque ninguno se lo había dicho al otro, era algo que cada vez que hacían el amor querían gritarlo pero ninguno se había atrevido hacerlo, por eso cada que vez que sus cuerpos se encontraban ellos lo expresaban con caricias y besos.
Avery cada día aprendía más, era una mujer astuta, y vivir casi toda su vida con Maggie la había hecho aún más