Eva
Cada día en esta mansión se siente como un laberinto del que debo escapar, pero la trampa no son solo las paredes o las puertas cerradas. La verdadera jaula está en las reglas no dichas, en los secretos que se esconden bajo la superficie, y en el miedo que parece emanar de cada rincón. Entender este mundo, sus sombras y silencios, se ha convertido en mi única forma de sobrevivir.
Caminaba por uno de los corredores menos transitados, con la sensación constante de que alguien me observaba, cu