Damián
La esperé en la biblioteca.
El lugar menos seguro para una conversación como la que estaba a punto de tener, considerando que cada objeto en esta habitación tiene una historia escrita con sangre o magia... o ambas. Pero también era el único espacio donde podía respirar sin perder por completo el control. Las paredes aquí me obedecen. Las sombras se quedan quietas. Y las puertas no se abren solas.
Eva entró sin pedir permiso, por supuesto. Su andar era una declaración de guerra constante,