83. La llamada de auxilio
Mientras tanto, los hombres de Claudia, confiados en su plan, no sabían que habían dejado rastros sutiles, un par de cámaras de tráfico que captaron el coche negro, un transeúnte que recordó la matrícula a medias, y la señal de teléfono que Eryx ya estaba rastreando. Cada pequeño detalle aumentaba las probabilidades de rescate, aunque para Marta, cada segundo era una eternidad de incertidumbre.
—Voy a enviarles las coordenadas de los vehículos que rastreamos —dijo Eryx —Cuando lo hagamos, segui