27. El Duelo Verbal.
—Quiero recuperar lo que me arrebataron —dijo con voz firme, aunque su corazón latía desbocado—Mis propiedades, mi nombre… pero sobre todo, la tutela de mi hijo.
Un silencio cargado se extendió en la habitación. Eryx no reaccionó de inmediato. Dio un sorbo a su vaso y caminó hacia su escritorio, donde lo dejó reposar con calma. Luego se sentó, entrelazando las manos sobre la madera oscura.
—Sabía que tenías un hijo —dijo finalmente, con una sonrisa apenas perceptible —Pero nunca imaginé que lo