Preparativos y una despedida.
El viaje a Las Vegas estaba a nada, por desgracia debimos posponerlo puesto que el idiota de mi amigo Chris había desaparecido de la faz de la tierra al enterarse que la tal Rocío era la hermana de ese amor que lo dejó con el corazón roto hace tantos años.
A veces no entendía a mi amigo, porque a pesar de todo lo que le pasó en España seguía su vida con una sonrisa y no dejaba que eso le afectara, aunque al parecer me equivoqué.
—¿Y han sabido algo?—pregunto llegando a la oficina junto a la arpía.
—Nada aún, al parecer no quiere que lo encontremos, ni con la denuncia de presunta desgracia ha dado luces de dónde está.
—Pero no sabe que lo necesitamos, entre el proyecto de los Letterman, el hotel casino y esto del castillo Blarney es demasiado para nosotros dos.
—Pues tranquilízate, Aaron, algo haremos—dice el tío James entrando en la oficina—. Por lo pronto, prepárense para la reunión con el señor Jones.
—Tengo algunas ideas y…
—Deténganse ahí.
—¡Chris, hermano!— me levanto de mi silla