Corro de un lado a otro en mi pequeño departamento,
¡Mí departamento!
Mi sueño hecho realidad. Con todos mis ahorros me había comprado un pequeño departamento en la zona tranquila de Queens. Era pequeño, sí, pero era mío… todo mío. Cada cosa que había aquí era un grito a mi independencia y, por fin a mi libertad. Aunque, por estos días, lo estoy compartiendo con una bella señorita, que tiene un padre descerebrado...
—Deja de darte tantas vueltas, Shanny que me mareas.
—Es que no encuentro mi cepillo de pelo ni mis pantaletas.
—Recuerda que el cepillo lo usó mi papito y lo echaste al desinfectante en la logia.
—¡Dios! ¿Qué haría sin ti?
—Nada, por eso es buena idea que busquemos una casa más grande con mi papito y podamos vivir juntos.
—Louise, no quiero discutir eso contigo. Esa es una situación que debemos hablar solo los adultos y por desgracia tú no lo eres.
No sé ni por qué le dije eso, pero a veces me enervaba ser tan congraciante con Louise, pero a la vez tener que enseñarle que