Salimos de la habitación de la arpía, dejando a Louise profundamente dormida, en mi cabeza ya se estaban maquinando las una y mil opciones de cómo decirle lo que pasó con Serena en su casa, pero nada, todas ellas sonaban burdas y hasta pendejas.
—¿Vino tinto? — me pregunta, como para sacarme de mis pensamientos y yo asiento. Camino hasta la sala y me siento en el mismo lugar donde habíamos estado, todavía faltaba un buen sofá en la sala y eso me tranquilizaba, no sabía que me pasaba pero estaba