Este día había sido un tanto estresante, la prueba de estadística terminó por freírme el cerebro y por desgracia había aceptado el turno de noche hoy en el bar, pues Jeremías estaba con un resfrió de la puta madre.
—Iré a buscar unas cosas a la bodega—me grita Dom y yo hago mi cara de ve con dios hermano para que siga su camino, estoy terminando de pulir unas cuantas copas cuando el espécimen más bello que haya visto en este mundo entra por esa puerta y lo juro, si no fuera porque me encantan l