Cap. 69 ¿Qué te pasa?
Marco regresó a la oficina de Ares caminando con una rigidez que delataba una profunda perturbación interior. Depositó las carpetas en el escritorio con su habitual precisión, pero su mente estaba a kilómetros de distancia, específicamente, en un pasillo donde una sonrisa italiana le había prometido una cita para discutir neveras para salas de lactancia.
"Es realmente hermosa", pensó, y la admisión mental le produjo una punzada de alarma. "Alegre, espontánea... es la vivacidad hecha mujer." Era