Cap. 68 Señorita Bianchi
El ritmo del Proyecto Vínculo era frenético. Papeles, estudios impresos, tablas comparativas y dibujos de Felicia con "zonas de pataleta óptimas" cubrían la gran mesa del penthouse.
Dayana estaba inmersa en un informe sobre retención de talento post-maternidad cuando, por la ventana que daba al pasillo interno del piso ejecutivo (una conexión que Ares había aprobado para mayor comodidad), vio pasar una silueta familiar, eficiente y discreta: Marco.
Iba cargado con una pila ordenada de carpetas, su traje impecable, su mirada fija al frente. Era la imagen misma de la seriedad profesional.
Pero para Ginevra, que en ese momento buscaba desesperadamente un estudio específico sobre guarderías corporativas en Finlandia, esa silueta fue como un imán.
Sus ojos, que segundos antes reflejaban concentración, se iluminaron con un brillo de cazadora que ha avistado su presa. Una sonrisa amplia, cargada de pura determinación alegre, se dibujó en sus labios.
Sin decir una palabra a Dayana, que esta