Cap. 61 ¿Dayana? ¿Todo bien?
Los días posteriores a la revelación del 35% fueron de una calma reflexiva y doméstica. Dayana sumergió sus energías en lo concreto, en lo tangible: el ritmo del Penthouse, los olores de la cocina de Felicia, el peso perfecto de Alessio en sus brazos.
Cada vez que lo acunaba, cada vez que sentía su respiración tranquila contra su pecho, el fantasma del primer bebé perdido susurraba en su corazón, un dolor sordo y permanente que ahora se transformaba en un instinto protector feroz, casi abrumador.
No podía dejarlo. No por largos períodos. La idea de separarse de él para sumergirse en el mundo frío y abstracto de las acciones y las juntas le producía una ansiedad física.
Pero también sabía que tenía que aprender. Tenía que prepararse para ese 35% que no era un regalo, sino una responsabilidad hacia Ares, hacia su futuro, hacia la fortaleza que estaban construyendo.
Fue durante una de esas tardes tranquilas, con Alessio dormido sobre su regazo, cuando la idea surgió, completa y perfect