Cap. 62 No. Pero se lo diré.
El aire en el Penthouse olía a café cargado y a tensión concentrada. La elección de la presidencia del consejo de Bianchi Holdings se cernía como una tormenta en el horizonte, y Dayana, sentada ante su laptop en la mesa del comedor, había convertido el espacio en su cuartel general.
Mapa mentales, listas de nombres, organigramas con flechas rojas y verdes decoraban la pantalla y varios papeles esparcidos. No era la dama de sociedad ahora; era la estratega.
Sabía que su 35% era un escudo, pero