Cap. 62 No. Pero se lo diré.
El aire en el Penthouse olía a café cargado y a tensión concentrada. La elección de la presidencia del consejo de Bianchi Holdings se cernía como una tormenta en el horizonte, y Dayana, sentada ante su laptop en la mesa del comedor, había convertido el espacio en su cuartel general.
Mapa mentales, listas de nombres, organigramas con flechas rojas y verdes decoraban la pantalla y varios papeles esparcidos. No era la dama de sociedad ahora; era la estratega.
Sabía que su 35% era un escudo, pero no un arma ofensiva. Para mantener a Ares en la presidencia no por ambición, sino porque era lo correcto para la empresa y su familia tenía que entender el juego y jugarlo mejor que sus enemigos. Y había estado observando.
Los movimientos sutiles, los reemplazos en puestos clave, los rumores que corrían por los pasillos de la empresa y llegaban a sus oídos a través de Ginevra y de los pocos empleados leales que empezaban a ver en ella a una aliada.
La puerta se abrió de golpe. Ginevra entró com